Inflamaciones, infecciones, cirugías y cicatrices no solo afectan la permeabilidad de las trompas, ocasionando una obstrucción uni o bilateral, sino también lesionan sus pestañas y, así, a su capacidad de transporte. Las células que revisten internamente las trompas deben también secretar un moco nutritivo, responsable por la nutrición del embrión en sus primeros días después de la fecundación. Esta función se encuentra muchas veces perjudicada. Otro problema observado es la pérdida de la capacidad de la extremidad tubaria de volcarse al ovario y "abrazarlo", no pudiendo así recibir el óvulo liberado por este. Lo que se ve muchas veces son trompas fijas y distantes de los ovarios, dirigidas a un sentido opuesto al que se encuentra el ovario. Las alteraciones pueden ser leves y responsables por una demora mayor para el embarazo. Pero, frecuentemente las lesiones son severas e impiden completamente que ocurra la gestación.